Mapas del Deseo Sexual
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Mapas del Deseo Sexual

Es una experiencia inmersiva. Solo deslizá para avanzar.

Una investigación periodística basada en jóvenes de 20-35 años que viven en el AMBA pospandemia

¿QUÉ ES EL DESEO?

Hay deseos que se piden. Hay deseos que se construyen. Hay deseos que aparecen sin aviso. Y otros que tardan años en encontrar un nombre.

Hay deseos que nos empujan. Hay deseos que nos inquietan. Hay deseos que nos transforman.

No siempre deseamos lo que necesitamos, ni necesitamos lo que deseamos.

Arthur Schopenhauer

“El deseo es una manifestación de esa voluntad infinita”

Filósofo alemán

Para Freud, el deseo está ligado a la libido, la sexualidad y las pulsiones.

Jacques Lacan

“El deseo es lo que queda insatisfecho incluso después de obtener lo pedido”

“El deseo vive precisamente porque falta algo”

Psiquiatra y psicoanalista francés

Deseamos a partir del otro. El lenguaje también organiza el deseo. Amor, deseo y goce no son lo mismo. El objeto que deseamos nunca coincide por completo con aquello que buscamos.

Alexandre Kojève

“El deseo es un vacío ávido de contenido, un vacío que quiere ser llenado por lo que está lleno”

Filósofo francés
Tamara Tenenbaum

“El deseo representa la libertad y la individualidad de cada persona única… esa fuerza vital está atravesada por factores históricos, sociales, económicos, políticos y culturales; no existe un deseo puro”

Filósofa y escritora argentina

Más allá de las teorías, cada historia encuentra su propia definición.

Testimonio anónimo Mujer · 22 años
Es la pulsión de vida, lo que me impulsa a iniciar todo lo que hago
Testimonio anónimo Mujer · 26 años
Es cualquier cosa que me movilice, que me encienda y que me haga levantarme a la mañana
Testimonio anónimo Varón · 27 años
Para mí el deseo es el motor que nos mantiene en movimiento. Pienso que nace de la falta
Testimonio anónimo Mujer · 22 años
Es pensar en hacer algo todo el tiempo. Tiene que ver con las ganas
Testimonio anónimo Mujer · 24 años
Es un motor que mueve a uno hacia lo que le genera placer
Testimonio anónimo Varón · 24 años
Es lo que uno quiere lograr o conseguir, sea material o en un vínculo

Pero el deseo nunca existe aislado. Vivimos entre otros. Porque desear también es habitar un mundo compartido. Y cuando esos deseos se encuentran con otros, aparecen nuevas preguntas. Vivimos en sociedad. Nos vinculamos. Nos encontramos. El deseo nos mueve. Los vínculos trazan la dirección.

¿QUÉ ES EL
DESEO SEXUAL?

Todos creemos saber qué es, hasta que intentamos ponerlo en palabras.

Capaz pensás que es simplemente tener ganas. Es bastante más que eso.

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El deseo sexual podríamos definirlo tal vez de una manera un poco más coloquial como aquello que mueve subjetivamente a alguien en la búsqueda de placer. El deseo es una construcción muy humana, ya sea desde la búsqueda de placer a la concreción de objetivos… lo podríamos definir como el motor subjetivo del ser humano
Matías González
Matías González
Psicólogo y sexólogo · MN 71.776
Sexóloga Cecilia Ce

“El deseo sexual es un estado de disponibilidad hacia lo erótico que es subjetivo y cambiante”

Fuente: Deseo. Entender y transformar nuestro gran motor sexual (2024).

Subjetivo porque NADIE desea igual. Cambiante porque tampoco deseamos igual toda la vida.

Sexóloga Cecilia Ce

“Me gusta pensarlo como ese espacio físico mental vacante que tenemos para conectar y llenarlo de erotismo”

Fuente: Deseo. Entender y transformar nuestro gran motor sexual (2024).

A veces empieza mucho antes del encuentro. Con una fantasía, una mirada, un mensaje. Con una idea que no se va de la cabeza.

Sexóloga Cecilia Ce

“Desde la sexología podemos pensar al deseo sexual como la presencia de fantasías y pensamientos eróticos, y como la motivación o receptividad hacia la actividad sexual”

Fuente: Deseo. Entender y transformar nuestro gran motor sexual (2024).

Pero el deseo sexual no pasa solo por el cuerpo.

Para transitar este mapa infinito trazamos un recorrido por 4 barrios

Mapa con los barrios Barrio 1 resaltado Barrio Salud Mental

Casi 3 de cada 10 argentinos están en tratamiento psicológico. Entre los que no van a terapia, 1 de cada 2 cree que la necesita

Fuente: Observatorio de Psicología Social Aplicada (OPSA-UBA, 2025).
Glosario: dopamina, libido, serotonina
Puntos de interés del barrio
Estrés

Estrés

¿Qué pasa cuando todo exige tu atención al mismo tiempo?

Todas las personas se estresan. El estrés es una respuesta natural del cuerpo, pero sentirlo en el cotidiano nos obliga a priorizar el modo supervivencia, teniendo la libido baja como forma de vida.

Es el inhibidor por excelencia del deseo sexual y, siendo algo tan común, genera un clima de apatía sexual general en la sociedad.

La psicóloga canadiense Brotto define a la ansiedad y la depresión como los exterminadores del deseo en las mujeres, ya que anulan la capacidad de procesar señales sexuales placenteras.

Ansiedad

Ansiedad

¿Qué pasa cuando nuestra cabeza corre más rápido que el reloj?

Testimonio anónimo Mujer · 24 años
Para mí el deseo es una descarga. Lo vivo como un querer conectar sin necesariamente generar un vínculo, sino para descargar, como una forma de buscar una salida a una rutina agotadora y sobrepasante
Testimonio anónimo Mujer · 22 años
Siento que el estrés influye muchísimo en mi deseo. Cuando estoy estresada no tengo ganas de nada; pienso en otras cosas y no en coger
Testimonio anónimo Mujer · 24 años
Últimamente vivo bastante estresada y con ansiedad, y creo que eso hace que me cueste más conectar con el deseo
Testimonio anónimo Mujer · 27 años
Para mí el deseo no es explicable. Hoy lo vivo como un anhelo: el deseo de volver a sentir algo que ya experimenté. No suelo desear lo desconocido, sino aquello que quiero repetir. Es casi una adicción. Conozco a alguien que me gusta y quiero verlo todos los días. Hoy, para mí, el deseo también se vive con ansiedad
Estadística: emoción al vincularse por primera vez

Fuente: Observatorio de Psicología Social Aplicada (OPSA-UBA, 2025).

Estrés: el cuerpo responde a lo que está pasando.
≠
Ansiedad: la mente se adelanta a lo que podría pasar.

Depresión

Depresión

Testimonio anónimo Mujer · 24 años
La pandemia marcó un antes y un después para mí. Atravesé uno de los momentos más difíciles de mi vida: tuve una depresión por la que necesité medicación y pasé meses completamente apagada.

La pandemia de COVID-19 aumentó en un 25% la prevalencia de la ansiedad y la depresión en todo el mundo

Fuente: OMS, 2022.
Emily Nagoski

“El deseo no es un botón que se activa por voluntad; es el resultado de un sistema nervioso que se siente a salvo. En una mente tomada por la ansiedad o la hipervigilancia, el cuerpo interpreta el encuentro erótico como una exigencia más, no como un refugio. No se puede desear mientras se intenta sobrevivir”

Sexóloga y divulgadora científica.
Medicación Psiquiátrica

Medicación Psiquiátrica

En Argentina, el consumo de antidepresivos creció un 111% en los últimos cinco años.

Fuente: Observatorio de la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA, 2023)
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No podés tener deseo pero tal vez, químicamente, hormonal, fisiológicamente no puede responder porque está tomando sertralina y la sertralina disminuye el deseo sexual
Matías González
Matías González
Psicólogo y sexólogo · MN 71.776
Anticonceptivos

Anticonceptivos

Hasta un 32% de las usuarias nota una baja en la libido debido a la medicación.

Fuente: Revista Argentina de Clínica Neuropsiquiátrica, vol. 17, Nº 3.

La sexóloga Cecilia Ce indica que a veces el alivio de no quedar embarazada puede compensar y aumentar el deseo en algunas personas, demostrando que el efecto es individual y multifactorial.

/ uniendo puntos del mapa

No es solo una cuestión de ganas

En las mujeres, el deseo muchas veces disminuye a causa de dos planos: el biológico, marcado por anticonceptivos que bajan la libido, y el social, atravesado por la presión de las redes sociales que siembran inseguridad con el propio cuerpo y suele derivar en trastornos alimentarios (TCA).

Trastornos de la conducta alimentaria (TCA)

Trastornos de la conducta alimentaria (TCA)

Collage de testimonios anónimos

La comparación constante, la insatisfacción corporal y la presión estética fueron temas que atravesaron la gran mayoría de testimonios femeninos.

Argentina es el segundo país del mundo con la tasa más alta de Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) después de Japón

Fuente: Instituto de Psiquiatría de King's College, Londres, 2022.

Trastornos de la conducta alimentaria (TCA)

Trastornos de la conducta alimentaria (TCA)

Testimonio anónimo Mujer · 24 años
En mi preadolescencia la hegemonía era muy marcada y, con 11 años, literalmente deseaba tener anorexia. A los 12 empecé a provocarme vómito. Me llevó muchos años de terapia entender y superar esas experiencias. Hoy no me afecta tanto no verme como una modelo. Entendí que, si no te valorás ni te amás, es muy difícil tener un vínculo sano o sentirse cómoda al momento de desnudarse frente a otra persona.

Un estudio de 2024 reveló que el 99% de las mujeres jóvenes con disfunción sexual presentaba una fuerte insatisfacción con su imagen corporal

Fuente: Araneda F, Madelin et al. (2024).

Trastornos de la conducta alimentaria (TCA)

Trastornos de la conducta alimentaria (TCA)

Testimonio anónimo Mujer · 24 años
Durante mucho tiempo las redes sociales me hicieron muy mal y me mantuvieron en un ciclo de desprecio por mi cuerpo, por cómo me visto, por cómo hablo, por cómo me porto y por mi imagen en general. Sentía que no iba a poder recibir nada de la otra persona porque me sentía inferior y pensaba que no merecía nada de nadie. Desde que dejé las redes sociales siento que estoy mucho más relajada y abierta en ese sentido.

Trastornos de la conducta alimentaria (TCA)

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Me parece que las Apps que se presentan como salud pero venden estética disfrazada. El cuerpo deja de ser algo que habitás y pasa a ser un proyecto a optimizar, y un proyecto nunca está terminado
Joan Cwaik
Joan Cwaik
Divulgador especializado en Tecnologías
Mapa con los barrios Barrio 2 resaltado Barrio 2 Tecnología

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La pantalla como territorio del deseo

Las pantallas forman parte de la vida cotidiana. A través de ellas se conocen personas, se construyen vínculos, se consumen contenidos y también se moldean ideas sobre el cuerpo, la intimidad y el deseo sexual.

Pero ¿hasta qué punto ese entorno influye en la forma de desear? las infinitas opciones ¿facilitan o dificultan elegir? ¿Qué lugar ocupan los algoritmos en lo que vemos, deseamos o descartamos? ¿Cómo impactan las redes sociales en la percepción del propio cuerpo? ¿Qué sucede cuando la inteligencia artificial empieza a ocupar espacios de compañía?

Son preguntas sin respuestas únicas. Sin demonizar la tecnología, veamos cómo puede influir en la forma de desear y entender qué lugar queda para el encuentro con un otro.

El 56% atravesó una experiencia negativa por la exposición del cuerpo en internet

Fuente: Centro de Investigaciones Sociales (CIS) de UADE (2025).

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La pregunta de fondo es, creo, si la tecnología nos acerca o nos vende cercanía. Yo creo que muchas veces nos vende algo que se parece a la cercanía, pero no lo es. El modelo de negocios de casi todo lo que usamos en materia tecnológica es la atención. Las aplicaciones no ganan plata cuando vos resolvés algo, ganan cuando vos volvés. Y eso vale para Instagram, vale para TikTok, vale para Tinder, vale para cualquier aplicación. Así que creo que, sin lugar a dudas, los algoritmos, las redes sociales y las plataformas están reconfigurando cómo entendemos el deseo sexoafectivo. En las aplicaciones de citas hay una contradicción de raíz, que es que el negocio no es que encuentres a alguien, el negocio es que sigas buscando, porque una persona que encuentra pareja es un cliente perdido para ellos
Joan Cwaik
Joan Cwaik
Divulgador especializado en Tecnologías
Puntos de interés del barrio 2
Apps de Citas

Apps de Citas

La socióloga Eva Illouz sostiene que las apps de citas cambiaron la forma de vincularse. Deslizar, comparar y seguir buscando dejó de ser solo una función: también empezó a formar parte de la lógica del encuentro.

“Uno de los negocios más exitosos de internet, que no solo venden promesas de una aventura de una noche o un amor duradero, sino, más simplemente, la esperanza de encontrar pareja sexual o romántica. Desplazarse por perfiles interminables no tendría sentido sin esa esperanza, y la tecnología está orientada a mantenerla”

Fuente: Tecnologías de los sentimientos, Eva Illouz, 2026.

El 56% de los encuestados usó apps de citas

Fuente: Centro de Investigaciones Sociales (CIS) de UADE (2025).

Apps de Citas

Apps de Citas

De cada 100 swipes, solo 1,6 terminan en un match. A veces, lo que se busca ya no es un encuentro, sino validación.

Fuente: Informe Íntima Ausencia, 2025.

La antropóloga Helen Fisher explica que el cerebro prehistórico evolucionó para elegir pareja dentro de tribus pequeñas (grupos de 100 personas). Enfrentar a ese mismo cerebro a miles de perfiles diarios en una pantalla rompe nuestra capacidad de selección, generando parálisis y fatiga.

FOBO

FOBO

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Me gusta mucho este concepto del FOBO, del “Fear of a Better Option”, el “miedo de la mejor opción” porque el próximo video te va a divertir más o el próximo video te va a entretener más. El próximo match va a ser más interesante y eso afecta al compromiso. Hoy elegir es muy difícil y quedarse con esa elección, renunciar a las otras opciones es la parte más difícil porque el sistema te entrena para no hacerlo.
Joan Cwaik
Joan Cwaik
Divulgador especializado en Tecnologías
Apps de Citas

Apps de Citas

Testimonio anónimo Varón · 24 años
Tuve varias citas por apps pero nunca me termina de gustar esa persona, siento que me cuesta mucho concretar
Testimonio anónimo Mujer · 26 años
Intenté vincularme durante muchos años mediante apps pero nunca me gustó ni me salió bien

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Un idioma sin palabras

Eva Illouz — “La tecnología y las emociones se coproducen mutuamente” / Tecnologías de los sentimientos (2026)

Los emojis nacieron para decir poco —un corazón, un pulgar arriba— y hoy son un idioma propio: “tienden un puente sobre el abismo de cinco mil años que separa el lenguaje escrito de la comunicación oral”. Cada día se envían 5.000 millones de emojis en el mundo. Los GIFs y los stickers ampliaron ese vocabulario emotivo hasta hacerlo casi infinito.

Ese idioma también sabe romper: un 32% de la generación Z terminó una relación usando un emoji, y casi la mitad de los millennials (47%) prefiere mandar un mensaje antes que decir las cosas en voz alta.

En los videojuegos esa misma lógica emocional se vuelve cuerpo: el avatar no es un disfraz, es una identificación que empuja a imitar lo que ese personaje siente y hace. Y ahí aparece la otra cara: lo que el avatar permite adentro de la pantalla, muchas veces, es lo que el yo “real” nunca se animaría a hacer afuera. La distancia entre una cara y un avatar es también la distancia entre un acto y su consecuencia.

Redes Sociales

Redes Sociales

Testimonio anónimo Mujer · 28 años
Siento que las redes sociales influyen mucho en la forma de vincularme y de vivir los encuentros. Hoy es muy difícil acercarse a alguien sin tener un montón de preconceptos ya armados, porque muchas veces ya consumiste durante mucho tiempo lo que esa persona publica y sentís que sabés quién es antes de sentarte a tener una conversación.
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Creo que editamos las emociones al igual que editamos una foto. Recortamos lo que no queda bien, le subimos el brillo a lo que sí y entonces empezamos a tener emociones pensando en cómo se van a ver esas emociones. Sentís algo y ya estás calculando si eso se postea
Joan Cwaik
Joan Cwaik
Divulgador especializado en Tecnologías

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Bienestar de vidriera

La tecnología no solo cambió la forma de relacionarnos, también transformó la manera en que buscamos validación y percibimos nuestra realidad. Cada notificación activa pequeñas recompensas que nos invitan a volver una y otra vez.

En ese escenario, los “influencers”, la cultura wellness y las vidas aparentemente perfectas convierten el bienestar en un ideal estético inalcanzable, mientras la seducción se reduce a gestos mínimos administrados. La pantalla deja de ser solo un medio para conectar con otros y pasa a moldear qué deseamos, cómo nos mostramos y cuánto valor creemos tener.

Testimonio anónimo Mujer · 24 años
Mandarse cositas por Instagram no siento que sea como “Che, estamos en contacto.” Y eso afecta a todos mis vínculos
Testimonio anónimo Mujer · 24 años
Me pasa con el encuentro con una persona, que las redes influyen mucho porque a partir de lo que esa persona decide mostrar en redes, yo me genero una imagen en la cabeza, genero ciertas expectativas, como una imagen falsa
Estadística: influencia de las redes sociales en la percepción corporal

Fuente: Informe “Sexualidad Digital”, CIS-UADE (2025).

Conexión

Conexión

Testimonio anónimo Mujer · 29 años
Tengo la sensación de que estamos cada vez más conectados y, al mismo tiempo, cada vez más solos

En un mundo hiperconectado por las pantallas, la desconexión entre las personas crece: según la OMS, 1 de cada 6 personas se siente sola y sus efectos trascienden lo emocional, impactando en la salud, los vínculos y la vida en comunidad

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Cuando no podíamos juntarnos lo deseábamos más y ahora que “se puede todo” deseamos menos (…). Durante el encierro deseamos el cuerpo del otro porque estaba prohibido y lo prohibido enciende. Cuando se levantó la prohibición nos encontramos con que habíamos perdido un poco el músculo del encuentro presencial.
Joan Cwaik
Joan Cwaik
Divulgador especializado en Tecnologías

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Nunca fue tan fácil contactar a alguien

Un mensaje, un match o un “me gusta” no son sinónimos de conocer a alguien. Sin embargo, distintos especialistas advierten que esa cercanía muchas veces es solo una ilusión.

¿Pero es realmente una ilusión? Para algunas personas los espacios digitales pueden convertirse en la puerta de entrada a amistades, comunidades y vínculos que quizás no hubiesen sido posible fuera de la pantalla. La pregunta entonces no es si la tecnología conecta o desconecta, sino en qué condiciones logra transformar el contacto digital en un encuentro real.

Testimonio anónimo Mujer · 27 años
No siento que tenga un personaje en línea, de hecho me ayuda a conectar con gente y a mí me gusta mucho comunicar, entonces me acerca a un público grande de personas y disfruto de compartir ideas o cosas, mismo cuando tengo una duda, me encanta poder acceder a tanta gente con un click.

Cuando la realidad vincular y material no alcanzan, la tecnología es una de las pocas vías de escape posibles.

Mapa con los barrios Barrio 3 resaltado Barrio 3 Economia

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Bolsillos vacíos, agendas llenas: la precarización del deseo

Llegar a fin de mes no es solo una cuenta matemática. Entre el pluriempleo, la inflación y la cultura de la autoexigencia, el tiempo libre dejó de ser un espacio de ocio para convertirse en un territorio en tensión.

¿Qué pasa con el deseo cuando la energía física y mental se agota en la supervivencia cotidiana?

Exploremos cómo el contexto económico y laboral moldea nuestras ganas, cierra billeteras y repliega los encuentros al confort del hogar.

El 50% de las personas que reconocen necesitar atención psicológica no pueden acceder a terapia por motivos económicos

Fuente: Observatorio de Psicología Social Aplicada (OPSA-UBA, 2025).

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En 2001, la ausencia de laburo, la falta de laburo era lo que generaban las condiciones de pobreza. No te alcanzaba la guita. Ahora lo que hay es un exceso de laburo y cada vez más laburo para no poder llegar a fin de mes. ¿Pero están dadas las condiciones para que esa oferta sea tan accesible y tan libre para los individuos? (…) Lo fundamental es en esto que tiene que ver con compartir un lugar, un espacio, un momento que creo que lo que te da la vinculación y los afectos es quizás el faltante más importante. Tiene que ver con eso, con lo que uno saca de la conexión, el vínculo y el estar, digamos, el estar en los lugares, el compartir. Y la crisis económica golpea mucho desde ahí.
Mauro Salvatore
Mauro Salvatore
Politólogo y docente

Para casi el 60% de los argentinos, la crisis económica es hoy su mayor problema vital, por encima de conflictos vinculares o duelos

Fuente: Observatorio de Psicología Social Aplicada (OPSA-UBA, 2025).

Puntos de interés del barrio 3
Pluriempleo y pobreza de tiempo

Pluriempleo y pobreza de tiempo

Esta “pobreza de tiempo” transforma la jornada laboral continua en un inhibidor del deseo. Cuando el tiempo libre se reduce al mínimo, el deseo deja de ser una búsqueda activa para convertirse en algo sujeto a ocasiones dispersas.

Testimonio anónimo Mujer · 53 años
Vivimos todos muy al palo, trabajando mucho y llenos de actividades… El agotamiento y la situación económica condicionan mucho las ganas.
Testimonio anónimo Varón · 35 años
Laburar tanto y todos los días obstruye muchos deseos y a su vez potencia al máximo los pequeños momentos de disfrute.
Teletrabajo

Pluriempleo y pobreza de tiempo

El problema no es solo cuánto se trabaja, sino que ya no hay un afuera del trabajo. El filósofo Mark Fisher advierte que las tecnologías de la comunicación volvieron obsoleto el concepto clásico del espacio de trabajo: si se espera que respondas mensajes a cualquier hora, el trabajo ya no se limita a un lugar ni a un horario. Sin ese afuera, no queda tiempo ni lugar disponible para el deseo.

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La economía del encuentro

Tener una cita hoy implica, casi inevitablemente, un gasto. Y en un contexto de mucho trabajo y poca plata, tomar un café, ir a cenar o pagar una entrada deja de ser un detalle para convertirse en un filtro socioeconómico. En un escenario de consumo retraído, la imposibilidad de afrontar el costo de una salida opera como un freno incluso antes del encuentro: si verse requiere un presupuesto que no se tiene, las ganas suelen desactivarse antes del primer mensaje.

Frente a la creciente privatización del ocio, el espacio público deja de funcionar como un lugar de seducción accesible y espontáneo. En los meses fríos, cuando las opciones gratuitas al aire libre se reducen, encontrarse se vuelve todavía más difícil.

Costo del ocio

Costo del ocio

Testimonio anónimo Mujer · 22 años
La situación económica influye un montón. Si no tengo plata, directamente siento que se me van las ganas. Como que te la baja de entrada.
Testimonio anónimo Mujer · 24 años
Siempre la propuesta implica gastar plata: “vamos a un café” o “vamos a comer”, porque está posta muy frío para ir a sentarse a una plaza.
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No tenés tiempo para el deseo. La urgencia es poder llegar a pagar las cuentas. Si vos no pagaste las cuentas se te va a complicar querer desear: vas a estar muy ocupado en resolver otras cuestiones y eso te mata el deseo. La urgencia mata el deseo, y la urgencia es pagar las cuentas, conseguir un trabajo donde ganes más, llegar a fin de mes, pagar el colegio de los pibes. Todas esas variables generan angustia y la angustia, insisto, así como la urgencia, no es amiga del amor y del deseo.
Matías González
Matías González
Psicólogo y sexólogo · MN 71.776

Rendimiento y meritocracia

Testimonio anónimo Mujer · 23 años
Estás tan ocupado en tratar de sobrevivir de alguna manera que todo pasa por ser la fiera del capitalismo y no podés dedicarle tiempo a lo que más importa.

La sobreestimulación del ocio

El cansancio no proviene solo de la oficina. Ocurre también durante las horas de descanso.

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No puedo cumplir con todos y eso es también una exigencia para que estés siempre atrás de la zanahoria. Vos todo el tiempo estás viendo lo que otros pueden hacer y vos no haces.
Mauro Salvatore
Mauro Salvatore
Politólogo y docente

Cuando el descanso se transforma en la obligación de consumir vivencias para exhibir, el tiempo libre se vuelve tan exigente como la jornada laboral.

El hogar como refugio

El hogar como refugio

El hogar como refugio… ¿propio?

Pero el refugio tiene un problema: no siempre es propio. En Argentina, cerca del 38% de los jóvenes de 25 a 35 años vive con sus padres por limitaciones económicas, lo que anula la privacidad para el encuentro íntimo. Y salir tampoco: el “telo” pasó a ser otro lujo. Uno se queda en casa porque afuera es caro, pero en casa no hay lugar para el deseo.

Fuente: Tejido Urbano y Federación Argentina de Alojamientos por Hora.

Sin embargo, frente al agotamiento financiero y social del afuera, la casa se reconfigura como una trinchera de bajo costo. La persona gestiona su placer a través de pantallas, delivery o autosatisfacción. Esto se convirtió en un clima de época que mantiene a la gente confinada incluso después de la pandemia COVID-19.

Testimonio anónimo Varón · 29 años
La pandemia fue un antes y un después en los vínculos… uno se encerró más en su mundito y en la comodidad de no tener que salir a exponerse.
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Se está construyendo un sujeto recontra individual, egoísta, narcisista y con miedo. Me parece que hay mucho miedo: miedo de no poder satisfacer, miedo de no poder llegar a cumplir, y todo el tiempo sobreexigirte.
Mauro Salvatore
Mauro Salvatore
Politólogo y docente

/ uniendo puntos del mapa

Reconstruir las condiciones del encuentro

Las condiciones materiales no son solo un escenario de fondo: moldean la disponibilidad erótica. Cuando el salario no alcanza y la jornada se multiplica, el deseo pierde lugar.

El desafío contemporáneo no es solo reencontrarlo, sino reconstruir las condiciones materiales y temporales que hacen posible el encuentro con el otro.

Quizás el desafío de esta época sea dejar de correr permanentemente detrás de esa zanahoria que, en muchos casos, ni siquiera necesitamos.

Mapa con los barrios Barrio 4 resaltado Barrio 4 Realidad Social

La sociedad también desea por vos

En los otros barrios miramos hacia adentro: la mente. Miramos las herramientas: las pantallas. Miramos el bolsillo: la plata y el tiempo. Ahora, el último barrio: la sociedad entera.

Porque nadie desea en el vacío. Deseamos dentro de una época que parece querernos solos, rápidos y comparándonos. Este es el mapa de esa realidad social: cómo la forma en que vivimos juntos moldea la forma en que nos deseamos.

Puntos de interés del barrio 4
Solos entre muchos

Solos entre muchos

Estamos más comunicados que en cualquier otro momento de la historia y, a la vez, más solos. La época premia al individuo que se basta a sí mismo: la hiperconexión nos rodea de pantallas y nos vacía de encuentros. Y el deseo, que necesita del otro, se apaga en esa soledad de a muchos.

Byung-Chul Han

“No queremos ser vulnerables, lastimar ni salir lastimados. El amor requiere un compromiso grande, pero evitamos este compromiso porque conduce a la herida. Evitamos la pasión y enamorarse duele demasiado.”

Filósofo de Corea del Sur
Erich Fromm

“Aun cuando la libertad le ha proporcionado al ser humano independencia y racionalidad, también lo ha aislado y, por lo tanto, lo ha tornado ansioso e impotente.”

Psicoanalista y sociólogo alemán El miedo a la libertad (1941).

Los jóvenes son el grupo etario que más soledad reporta en el mundo: entre el 17% y el 21% de las personas de 13 a 29 años dice sentirse sola

Fuente: OMS, 2022.

Solos entre muchos

Solos entre muchos

Testimonio anónimo Mujer · 20 años
Hay una falsa sociabilidad online, la sensación de estar constantemente conectados cuando en realidad no. Soy consciente de eso y lucho porque no se vuelva un estándar en mi vida.
Eva Illouz

“Las emociones, ficticias o no, se experimentan como reales y, por esta razón, constituyen la poderosa base de las vidas virtuales, erróneamente denominadas soledad. Se trata de un nuevo tipo de soledad (…) Es una soledad, a la vez, abarrotada y desocializada.”

Socióloga autora de Tecnologías de los sentimientos, 2026.
La generación que dejó de jugar

La generación que dejó de jugar

Jonathan Haidt

“El juego es el trabajo de la infancia… los mamíferos jóvenes quieren y necesitan jugar, y sufren un perjuicio social, cognitivo y emocional cuando se los priva del juego.”

Psicólogo social estadounidense autor de La Generación Ansiosa, 2024.

La crisis no empezó en la cama: empezó en el patio. Jonathan Haidt, en La generación ansiosa, describe el paso de una infancia basada en el juego a una infancia basada en el teléfono. Un cerebro que se formó mirando una pantalla en vez de jugando con otros llega a la adultez con el “músculo” del vínculo sin entrenar. Y la brecha se agranda: cada generación que estrena su vida sexual es más hija del teléfono que del patio. Deseamos, por primera vez, después de haber aprendido a estar solos.

En 2005 los jóvenes adultos pasaban en promedio 12 horas semanales con sus amistades. En 2024 el tiempo se redujo a solo 5 horas semanales

Fuente: Institute for Family Studies (2025).

Otras generaciones, otra pandemia

Otras generaciones, otra pandemia

Cada generación deseó distinto. Pero a la Gen Z (nacidos entre 1997 y 2012 aproximadamente) la pandemia la agarró en plena transición a la adultez, y le debilitó el músculo social justo cuando estaba aprendiendo a usarlo. Un 49% afirmó que su modo de vinculación cambió a partir de la pandemia.

Fuente: Informe CIS-UADE (2025).

“Los jóvenes se muestran más cautelosos con la actividad sexual y perciben en generaciones anteriores una actitud ‘más desenfrenada’ con la que no se identifican.”

Centro de Investigaciones Sociales (CIS) de UADE (2025).
Testimonio anónimo Mujer · 25 años
100% creo que existen “formas correctas” impuestas de vivir el deseo. Se impone un poco el hecho de que porque somos jóvenes o por la edad estamos en nuestra “mejor época” deberíamos tener un montón de sexo y deseo, y a veces hay cuestiones en la vida que te lo quitan, y está perfecto atravesar esos momentos.
Otras generaciones, otra pandemia

Otras generaciones, otra pandemia

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Terminó la pandemia. Estuvimos bombardeados un año y medio, dos, con teorías conspirativas, con cuestiones del nuevo mundo que iba a venir. ¡Pum! Salgan a la vida. Y ahora tienen un año y medio, dos, encerrados en una casa y tienen que salir al mundo. Y cómo nos relacionamos si hay gente que en el momento donde, no sé, hago una comparativa, donde nosotros íbamos al boliche y empezábamos a ver una persona que te gustaba y cómo sacarte esos miedos para hablar y salir a sacar a bailar una amiga o un amigo. Y todo eso se hacía por computadora. Y creo que ese despegue es muy difícil para relacionarse. Quizás es la parte donde más va a costar pasarlo.
Mauro Salvatore
Mauro Salvatore
Politólogo y docente
Testimonio anónimo Mujer · 29 años
La pandemia me re cagó. Algo quedó muy encerrado y muy asustado.
Testimonio anónimo Mujer · 24 años
Me hizo aislarme mucho socialmente y eso me dificultó, para cuando terminó la pandemia, volver a formar vínculos o animarme a ser sociable.
Después de 2018

Después de 2018

Florencia Alcaraz

“Hace sentido: se trata de una generación hija de la Educación Sexual Integral (ESI), el Ni Una Menos, las conversaciones públicas sobre el consentimiento y la autonomía sobre el propio cuerpo convertida en ley con la despenalización del aborto.”

Nota periodística en Cenital, 28 de mayo de 2026.

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Distintas rutas, mismo destino: la transformación social

Los cambios impulsados por el movimiento feminista redefinieron las formas de entender el consentimiento, el deseo y los vínculos. Tamara Tenenbaum señala que la posibilidad de decir “no” sin culpa representa una conquista feminista, no una expresión de puritanismo. Sin embargo, esos cambios no fueron vividos de la misma manera por todos.

Mientras una parte de las nuevas generaciones incorporó estas conversaciones como parte de su educación afectiva y sexual, muchos varones atravesaron ese proceso con incertidumbre. “Los feminismos nos dejaron en un lugar incómodo”, sostiene Nicolás Pontacuarto, del Instituto de Masculinidades y Cambio Social, al describir el temor que algunos varones expresan frente a los escraches, las cancelaciones o las denuncias. Esa incomodidad también abrió nuevas preguntas: ¿cómo expresar el deseo?, ¿cómo acercarse al otro sin invadir?, ¿cómo construir vínculos en un escenario donde las reglas cambiaron?

Pero la incomodidad no fue solo pérdida. Ese mismo contexto habilitó a muchos varones a habitar masculinidades más vulnerables e introspectivas, a preguntarse cómo desean y cómo se vinculan, del mismo modo en que el feminismo amplió el margen de las mujeres. No le sucede a todos de la misma forma, pero algo se corrió. Y entonces cabe preguntarse: que las masculinidades se incomoden, ¿es un problema? ¿O es, justamente, lo que hay que cuestionar para construir desde un lugar menos violento, menos binario y menos patriarcal?

Las respuestas no fueron iguales para todos. Mientras algunos comenzaron a revisar sus prácticas, otros encontraron refugio en discursos que reivindican viejos modelos de género. La socióloga Eva Illouz advierte sobre el crecimiento de comunidades como los incels o las tradwives, que reaccionan frente a estas transformaciones desde posiciones opuestas, pero compartiendo una misma nostalgia por los roles tradicionales.

En Argentina la grieta política también es de género: mujeres y disidencias votan más progresista, varones votan más conservador: una brecha de más de 19 puntos entre varones y mujeres

Fuente: Consultora Zuban Córdoba & Asociados (en elDiarioAR).

Testimonio anónimo Varón · 23 años
Nunca hablo sobre el deseo sexual. Para mí es algo personal y es algo que no es a la ligera.
Testimonio anónimo Varón · 24 años
Sí, hablo de deseo o sexualidad con amigxs pero pocas veces de una manera seria sino más bien liviana y chistosa.
Testimonio anónimo Varón · 29 años
Sí, tengo conversaciones sobre sexo y sobre el deseo, pero solo con mis amistades de largo plazo, con las que hay más confianza.
El algoritmo tiene una opinión

El algoritmo tiene una opinión

Las redes no son solo un lugar donde estamos: son una lógica que nos ordena. Nos enseñan a compararnos, a rankearnos, a editar lo que sentimos antes de sentirlo. El vínculo empieza a jugarse como una métrica, y desear se parece cada vez más a competir. Con interacciones virtuales interminables al alcance de la mano, conversar en serio se vuelve una posibilidad poco elegida.

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Quizás esta crisis del deseo sexual en los jóvenes pasa principalmente por una crisis de cómo nos estamos relacionando; o sea, el consumo de cualquier índole, desde las redes sociales hasta comprar cosas, hasta determinadas comidas, consumir estilos de vida, consumir personas.
Joaquín Guevara
Joaquín Guevara
Sociólogo
Eva Illouz

“La sexualización de la personalidad convierte los encuentros en actuaciones para la evaluación visual. Somos, a la vez, evaluadores y evaluados”.

Socióloga autora de El fin del amor, 2018.
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Hoy en día lo vincular se volvió más complejo: relacionarse con otros, el encuentro, todo se vuelve muy efímero y fugaz, y eso responde a las lógicas de los tiempos en que vivimos, donde todo es líquido, donde todo es inmediato y donde todo, sobre todo, es urgente. Y la urgencia es enemiga del deseo. El deseo necesita desplegarse, necesita poder encontrar un espacio… todo se basa en una foto. Entonces ahí se pierde mucho del deseo y de lo vincular. No hay espacio para la pregunta. Si no hay espacio para la pregunta no hay curiosidad. Si no hay curiosidad, no hay deseo.
Matías González
Matías González
Psicólogo y sexólogo · MN 71.776
El deseo tiene orientación, el vínculo no

El deseo tiene orientación, el vínculo no

Desde hace un tiempo se habla de una “recesión sexual”. El término nació en 2018, en un artículo de la revista estadounidense The Atlantic, y llegó a Argentina adoptado por distintos medios y profesionales para nombrar lo que parecía una época de menos deseo, menos encuentros, menos sexo. Pero esta crisis no es igual en todas partes ni en todas las personas. Y hay una distinción que aparece una y otra vez en nuestra investigación: la “crisis del deseo sexual”, en sentido estricto, es un fenómeno sobre todo heterosexual. Pero hay algo más de fondo: una crisis que no distingue por género ni por orientación, que atraviesa a todas las personas por igual: la transformación de las lógicas vinculares. La dificultad de encontrarse, de confiar y de sostener.

Sexóloga Cecilia Ce

“Las parejas del mismo sexo suelen tener relaciones más equitativas… la equidad dentro de la relación impacta en la satisfacción y el deseo sexual en mujeres.”

Sexóloga autora de Deseo. Entender y transformar nuestro gran motor sexual, 2024.
Testimonio anónimo No binarix · 29 años
En la heteronorma las reglas tan claras quizás permiten vincularse más “reglamentariamente”, pero ahí se pierde algo del deseo real, genuino… la falta de deseo sí es mucho más heterosexual.
Tamara Tenenbaum

“Los que no pueden ni quieren cumplir con el mandato de la heterosexualidad dan un paso crucial en el proyecto de jugarse por el deseo”.

Filósofa y escritora argentina
Sexóloga Cecilia Ce

“Tenemos un cuerpo y no es abstracto. Sobre este cuerpo cae y golpea la gordofobia, el racismo, la transfobia, la homofobia, el capacitismo y cualquier otro tipo de violencia. Es real. Se hace carne. La vergüenza corporal y la desconexión del placer han sido transmitidas y profundamente arraigadas en nosotras/os por la cultura.”

Sexóloga autora de Deseo. Entender y transformar nuestro gran motor sexual, 2024.

/ uniendo puntos del mapa

Violencia direccionada

Esa violencia que se hace carne también tiene una versión digital, y golpea más fuerte a quienes se corren de la norma. El 69% de las personas trans y no binarias, y el 56% de las personas LGBTQI+, reportaron haber vivido violencia digital de género. En el total de la población, esa cifra baja al 40%.

No es casual. Como señala el informe Silencios Digitales (DataGénero, 2026), enfrentan mayores niveles de violencia digital “por las violencias específicas dirigidas contra sus identidades de género y orientaciones sexuales”. Por eso, cuando hablamos de la crisis vincular en las disidencias, muchas veces no hablamos de una falta de deseo, sino de una falta de seguridad. El deseo está; lo que falta es un lugar donde ejercerlo sin miedo.

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Con una figura y con un posicionamiento que lo podemos ubicar claramente en la ultraderecha, porque hay lineamientos que se comparten más allá de la región del mundo. Digo, la homofobia, ese desprecio estatal como la figura de lo colectivo, apunta obviamente a fragmentar, a individualizar. Es mucho más fácil si vos no tenés un vínculo social, algo colectivo que te proteja. Si bien la ideología es la de las ultraderechas, el elemento para llegar y para sacar el mayor fruto tiene que ver con las redes sociales y con la tecnología. El mejor canal para difundirlo eran ciertas redes sociales porque se llegaba mejor a ese mensaje individual.
Mauro Salvatore
Mauro Salvatore
Politólogo y docente
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Hay algo también del auge de las ultraderechas que tiene que ver con toda esta crisis de cómo nos estamos relacionando entre nosotros. No por nada muchos de los nichos de donde emergen estas ultraderechas son las redes sociales… son quienes mejor traducen esta crisis y mejor interpelan a mucha gente en crisis.
Joaquín Guevara
Joaquín Guevara
Sociólogo

Hay un ritual que repetimos desde que somos chicos. Cerramos los ojos por un instante y pedimos un deseo antes de apagar las velitas.

Al principio los deseos eran simples. Un juguete, una bicicleta, una mascota, aprobar un examen o que llegara rápido el próximo cumpleaños. Con el tiempo dejaron de ser cosas y empezaron a parecerse más a nosotros. Empezamos a pedir salud para quienes queremos, un trabajo que nos haga felices, tranquilidad, tiempo, alguien con quien compartir la vida o, simplemente, volver a sentirnos bien.

Quizás nunca dejamos de desear. Lo único que cambió fue aquello que aprendimos a pedir.

Durante esta investigación nos preguntamos muchas veces si el deseo estaba desapareciendo. Pero cada historia, cada entrevista y cada testimonio nos devolvía la misma certeza: detrás de cada persona seguía existiendo un anhelo. A veces tenía forma de abrazo. Otras veces de libertad. De compañía. De paz. De un futuro posible.

Porque el deseo no siempre habla de sexo. También habla de proyectos, de vínculos, de cuerpos, de tiempo compartido y de todo aquello que todavía imaginamos aunque no lo tengamos. Tal vez por eso seguimos cerrando los ojos antes de soplar las velas. Porque, incluso cuando cambia el mundo, siempre hay algo que deseamos en silencio.

No todo lo que cambia está roto.

A veces cambia el lenguaje antes que las personas. Otras veces cambian las personas y todavía no encontramos las palabras para contarlo. Quizás ponerle nombre a una época sea el primer paso para imaginar la siguiente.

No estamos frente al final del deseo. Estamos frente a una nueva forma de habitarlo.

Toda generación aprende a vincularse con las herramientas de su tiempo. No heredamos un mapa terminado. Nos toca dibujarlo mientras avanzamos. No buscamos respuestas definitivas. Buscamos mejores preguntas y formas de nombrar.

¿Desde dónde miramos este mapa?

A quiénes, cuándo y dónde de la investigación

/ uniendo puntos del mapa

Desde dónde miramos este mapa

Desde el comienzo supimos que era imposible hablar del deseo en términos absolutos. No existe una única forma de vincularse, ni una realidad que represente a todas las personas. Por eso decidimos hacer un recorte concreto: jóvenes de clase media de entre 20 y 35 años que viven en el AMBA, entre 2020 y 2026. Elegimos esta generación porque es la que atravesó, casi al mismo tiempo, algunos de los cambios más profundos de las últimas décadas. Son quienes crecieron junto al desarrollo de las redes sociales y las aplicaciones de citas; quienes construyeron su vida sexoafectiva mientras se discutían públicamente el consentimiento, las nuevas masculinidades y los derechos de las mujeres; quienes atravesaron una pandemia en una etapa fundamental para la construcción de vínculos; y quienes hoy enfrentan un escenario marcado por la incertidumbre económica, la transformación tecnológica y una nueva forma de relacionarse con los demás.

También elegimos el AMBA. No porque creamos que represente a toda la Argentina, sino porque concentra muchas de las dinámicas propias de la vida urbana y porque gran parte de las investigaciones disponibles sobre vínculos, tecnología y sexualidad parten de contextos similares. Además, fue el territorio que nos permitió realizar entrevistas, relevamientos y observar de cerca estas transformaciones.

Este trabajo tampoco pretende ofrecer un diagnóstico definitivo sobre una supuesta “crisis del deseo” en Argentina. De hecho, durante la investigación advertimos que no existen estudios nacionales que permitan afirmarlo de manera concluyente. Lo que presentamos es una fotografía situada: un intento por comprender cómo se viven hoy los vínculos, el deseo y la intimidad en un tiempo, un territorio y una generación determinados. Como todo mapa, este tiene límites. Pero también una intención: ofrecer un punto de partida para seguir haciendo preguntas sobre un territorio que todavía se está transformando.

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Bibliografía

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Equipo

  • Macarena LombardoDirección narrativaGuion webDiseño web / Diseño audiovisualInvestigaciónEntrevistasRedes sociales
  • Luna BereciartuaDirección narrativaGuion webDiseño web / Diseño audiovisualInvestigaciónEntrevistasEstrategia de redes sociales
  • Eva EspósitoInvestigaciónEntrevistasRedes sociales
  • Ezequiel ParatoreInvestigaciónEntrevistasEstrategia de redes socialesRedes sociales

Agradecimientos

A quienes nos orientaron en la preproducción y accedieron a ser entrevistados: María Florencia Alcaraz, María Carman, Joan Cwaik, Matías González, Joaquín Guevara, Agustina Lombardo, Ignacio Rodríguez, Mauro Salvatore y Julia Varela (directora docente del proyecto).

Y a las más de 45 personas que nos dieron su testimonio anónimo para ponerle voz en primera persona a este recorrido.